IMO 2020 y coronavirus

IMO 2020 y coronavirus

IMO 2020 y coronavirus: cómo la pandemia reguló un desastre.

Estando en Londres, si giramos a la derecha tras cruzar Westmister Bridge y caminamos 800m río arriba, encontraremos un gran edificio con ventanales y la proa de un buque sobresaliendo de la fachada.

Se trata de la sede mundial de la IMO (OMI en español: Organización Marítima Internacional), un organismo o vertiente de la ONU que se dedica exclusivamente a la política marítima global. Pueden emitir directivas y promover las modificaciones de convenios internacionales. Estos convenios comprometen a los estados firmantes a adoptar regímenes sancionadores en caso de incumplimiento.

Los dos convenios marítimos más relevantes son quizá el SOLAS y el MAR-POL. El primero trata sobre la seguridad de la vida humana en el mar y el segundo sobre la contaminación marítima. Fue sobre este último sobre el que la IMO operó modificaciones (en ejercicio de sus facultades legislativas).

Aparece en el horizonte la afamada Directiva IMO2020. Su contenido fue un mazazo para las empresas navieras y un motivo de serio nerviosismo para todos los actores marítimos. El motivo: prohibía el uso de combustibles marítimos que contuvieran más de un 0,5% de azufre. Esto es, se reducía en un 77% la cantidad de azufre que podía contener el combustible.

Bien, ¿no? Pues, a juicio de los armadores, fletadores y demás actores, no. Los combustibles refinados marítimos que cumplen con dichos porcentajes tienen un precio de hasta un 30% más que sus hermanos usados con anterioridad. Esto, para empezar, implica un incremento enorme de los costes operativos. En una operación de “bunkering” (término con que algunos se refieren al repostaje), puede suponer hasta un incremento de 1 a 3 millones de euros en el precio. Y esto es solo UNA visita a la gasolinera de un buque de portacontenedores de tamaño estándar.

Ante tales perspectivas muchos armadores y fletadores pusieron el grito al cielo y lanzaron -les comprendo- amenazas de “bomba”. En alguna que otra rueda de prensa la tensión escaló y se llegó a decir literalmente que se iba a repercutir este incremento de forma directa en el precio de mercado de los productos. Esto es, que si un bolígrafo importado desde China valía 1 euro, ahora valdría 1,30. Y así con TODO lo que compremos porque, claro, todo lo importamos. Es impensable.

A puerta cerrada directamente se proferían amenazas. Por ejemplo, llegó a mis oídos que un armador se encaró con el ministro de transportes de determinado país y le amenazó alegando que: “si me sancionáis por el azufre voy a cerrar las rutas de granel líquido (petróleo) y en 3 semanas tu país volverá a la edad de piedra”.

Se solicitó una prórroga de la entrada en vigor de la odiada directiva e incluso se imploró que hubiera un periodo de transición. La IMO rechazo ambas propuestas: la directiva está vigente desde el 1 de enero de 2020.

Entonces pues, ¿Qué ha pasado? ¿Se está repercutiendo el precio? ¿Se esta sancionando a los que incumplen la directiva? Pues no, ninguna de las anteriores.

La solución a este rompecabezas se llama SARS-CoV-2, coloquialmente “el coronavirus”. Si, por increíble que parezca. Me explico.

El impacto global de la pandemia hizo, en esos primeros meses, que la demanda de productos cayera en picado. Claro está, el tráfico marítimo es reactivo. No son autobuses que circulan aun yendo vacíos. Si no hay suficientes contenedores para hacer que un viaje sea rentable, el barco va a retrasarse hasta que eso ocurra. De esta forma, disminuyó el tráfico marítimo, con ello la demanda de combustible y, por ende, su precio.

Así. en enero de 2020 los armadores tuvieron que afrontar un precio medio del combustible con bajo contenido de azufre de hasta 580 euros la tonelada, a finales de abril, una vez que el impacto económico del Coronavirus se había vuelto global, el precio de este carburante cayó a menos de 250 euros por tonelada. A finales de 2020, el precio promedio del combustible reglamentario se situaba alrededor de 375 euros por tonelada.

De esta forma, en su primer año, el impacto de una normativa transgresora -en mi opinión para bien- ha sido moderado por las excepcionales circunstancias del mercado, siendo calificado su impacto como moderado o bajo por parte de lagunas asociaciones de navieros.

Quedará por ver cómo evoluciona la situación cuando los precios del combustible vuelvan a subir -si lo hacen-. Se trata de un sector sin el que -literalmente- el mundo no podría ser el mismo. Nuestro progreso como civilización y como raza humana se debe en inmensa medida a nuestra capacidad para tener de todo en todas partes. Por qué, si algo no existe en nuestro país, lo compramos on-line y

nos lo trae un barco. Y eso va desde la ropa más barata a los coches de lujo. Desde las piezas de nuestros coches a los componentes de nuestros equipos de cirugía de última tecnología.

Somos lo que somos gracias a que algunos vieron el mar como una autopista y no como una barrera. Proteger su salud es imperativo, innegociable, pero debemos saber dar aire al sector más importante de la economía mundial.

El presente artículo informativo se publicita a efectos meramente orientativos, no constituyendo en ningún caso asesoramiento legal directamente aplicable y vinculante. Si desea asesoramiento sobre su caso concreto, no dude en contactar con nosotros: administracion@ramisabogados.com

Nicolau Vidal Cubí. Abogado.

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